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30 abr. 2011

Maradona: "¿Por qué elegir entre Maradona o Messi?...

"¿Por qué Maradona o Messi? Yo hice mi carrera y Messi la está haciendo. Será la historia la que decida. Al final de la historia se verá quién fue el mejor: si Maradona o Messi. A algunos les gustará más uno que el otro", dijo el exfutbolista al diario Clárin, de Buenos Aires.



"Hoy no hay Maradona o Messi. Somos dos argentinos que pudimos ganarle al fútbol europeo, cuando muchos otros ni cruzaron el Río de la Plata. Por respeto a Lio no digo si él es mejor o yo fui mejor. Hay que dejarlo tranquilo. Lo quiero mucho a Lio y lo disfruto cuando lo veo en la cancha. Somos los dos argentinos. ¡Imaginate cómo estará el morocho..! (por Pelé)", añadió.



Al referirse a la actualidad de Messi, a quien dirigió como seleccionador argentino entre 2008 y 2010, Maradona afirmó: "Es muy completito. Sabíamos que iba a explotar así y estoy muy contento con este presente de Lío. Ojalá no se lesione para que no se le corte esta racha impresionante".



En cuanto a los golpes que recibió el miércoles ante el Real Madrid que le impedirían al rosarino jugar este sábado ante la Real Sociedad, "Pelusa" comentó que "si se pierde un partido no es justo. Ojalá sea por precaución. Pep Guardiola y los doctores sabrán cómo manejarlo".



"Pero tiene una sobrecarga de partidos y no quiere salir nunca del equipo. Es muy parecido a mí. Quiere jugar los 90 minutos y también el descuento. No se guarda nada, encara en todos los tiros", agregó.



Consultado sobre cuáles fueron sus consejos a Messi mientras lo dirigió en la selección, Maradona respondió: "Cómo llevar la presión de ser figura, cargarse el equipo al hombro y soportar que el periodismo te mire con una lupa. Cada uno tiene su vida. Él es sano, centrado, callado".



"No soy su amigo, pero Messi sabe que puede llamarme cuando quiera. Hay muy buena relación con él. Hablé mucho y lo aconsejé lo mejor posible", aseguró.



"Veo que maduró muchísimo. Da indicaciones, pide más la pelota, le da lo mismo jugar en la mitad de la cancha que como delantero. Es completito", añadió.



El exfutbolista campeón con Argentina en México ''86 insistió en que en el Mundial de 2010 Messi "convirtió el figuras a todos los arqueros y los vendieron por millones de euros" al indicar que lleva 52 goles marcados en la temporada y que en Sudáfrica no anotó ninguno.



"La pelota es así de caprichosa. Lío tuvo en el Mundial más oportunidades que Forlán, que tocaba tres pelotas y marcaba dos goles", afirmó. Maradona elogió la hechura del segundo tanto marcado por Messi ante el Real Madrid el miércoles pasado: "No lo grité pero fue un golazo de puta madre. Los del Real Madrid parecían muñecos. Cuando agarró la pelota, le buscó la pierna izquierda a Albiol, le sacó un metro, no dejó que Marcelo lo cerrara y llegó con frescura para definir como los dioses ante un Casillas que lo había tapado bien", comentó




18 abr. 2011

Final Madrid-Barça en Mestalla a 28 días de la guerra civil de 1936...

Nadie hubiera dicho en Valencia el 21 de junio de 1936 que 28 días después España iba a ser una país en llamas y que empezaba a destruirse en una guerra civil que llegaría hasta 1939. Aquel calurosos domingo, las calles de la Capital del Turia estaban invadidas por seguidores del Real Madrid y el Barcelona, protagonistas por primera vez de una final de la Copa y dando un ejemplo de convivencia.




Mestalla, como va a pasar este año, se quedó pequeño, muy pequeño. "Podíamos haber llenado tres veces el estadio", decía horas antes del partido el presidente de la Nacional, como entonces se conocía a la Federación, García Durán. La prensa publicó una nota federativa explicando que no había manera posible de conseguir entradas el día de la final. La capacidad legal de Mestalla era de 19.000 espectadores, pero todo el mundo cifró en 22.000 las personas que vieron en directo el triunfo del Madrid.



Cada equipo se llevó 4.500 entradas y el resto fue para compromisos federativos. Con precios a seis pesetas en taquilla, la reventa llegó a cobrar hasta 70 y muchos socios del Valencia vendieron sus pases por 25 pesetas. La recaudación se acercó a las 150.000 pesetas.



Alojado el Madrid en el hotel Inglés y el Barça en el Internacional, las horas previas a la final daban a los blancos un cierto favoritismo. El partido fue malo y Zamora hizo a Escolá una de aquellas paradas que le convirtieron en mito. El triunfo blanco fue calificado de justo, aunque los azulgrana se quejaron de un posible penalti que el aragonés Ostalé convirtió en un simple corner.



Ricardo Zamora recibió el trofeo de manos del presidente de la Federación y no de la máxima autoridad que estaba en el palco, Mariano Ruiz-Funes, ministro de Agricultura de la II República. El capitán del Barcelona, Vantolrá, fue durísimo con su equipo: "Tengo que pedir perdón a la afición. He sentido vergüenza por momentos de ser el capitán de este equipo. Baste decir que con un poco de entrega habríamos sido campeones de España".



Tras la final, los dos equipos cenaron juntos en Valencia invitados por la Federación. Eran otros tiempos. El campeón llegó a la estación de Atocha a las ocho y media de la tarde del día siguiente. El recibimiento fue espectacular con Zamora como gran héroe. Al equipo le costó atravesar la marea humana para llegar al autobús que le había puesto el club para llegar a la sede del club y ser allí homenajeados. El Barça anunciaba cuatro días después de la final el fichaje de Urquiaga, el portero que había sido campeón de Liga con el Betis en 1935. Eran otros tiempos, pero un fichaje siempre ha sido una buena solución a una derrota.

17 abr. 2011

Realmadrid TV - Primera entrevista a Mourinho (1/2)

Realmadrid TV - Primera entrevista a Mourinho (2/2)

#5Mag #Silks The Players lounge: Cristiano Ronaldo Pt. 01

Cristiano Ronaldo freestyle & skills (Rio Ferdinand #5 Magazine)

Cristiano Ronaldo Vs Lionel Messi 2010-2011 - HD

Real Madrid vs F.C Barcelona Final Copa del Rey En Mestalla El Clasico 2...

El Madrid se inventa la Copa .....

La primera edición de la Copa no llevó título de realeza a su lado. En 1902 se celebró la primera edición de un torneo que este año cumple su edición número 107 como Copa del Rey, de la República o del Generalísimo, y que sólo se dejó de disputar en dos ediciones a causa de la Guerra Civil (1937 y 1938).



El primer título, el que aún hoy reclama el Athletic, se ganó bajo el nombre de Copa de la Coronación y se desarrolló en los actos festivos del mes de mayo de 1902 y que concluyeron con jura de la Constitución el 17 de mayo por Alfonso XIII. Ése día, el nuevo rey cumplía 16 años y acababa la regencia de su madre, María Cristina.



Aunque el trofeo se conoce como Copa de la Coronación el término no es correcto, ya que Alfonso XIII no fue coronado ya que ese acto había desaparecido en España y durante la jura de la Constitución la corona nunca estuvo en su cabeza.



En 1902 el fútbol español no tenía una cabeza única. Así, fue el Madrid FC el que se puso manos a la obra para que se jugara un torneo que iba a ser el embrión de la Copa.


Don Juan Padrós, primer presidente del Madrid, envió a cartas a los presidentes de los mejores equipos del país para citarlos al torneo que se disputaría en la capital durante las regias celebraciones de mayo.



Con fecha del 16 de abril, Padrós se dirigió a Joan Gamper, presidente del Barcelona y el día 19 el equipo azulgrana, que ya tenía el sí del que iba a ser su gran rival -el Vizcaya, un equipo formado por los mejores jugadores del Athletic y el Bibao FC- para citarse en Madrid, confirmó su presencia.



Las bases de la competición, remitidas por carta por el Madrid FC, eran las siguientes:



1. Podrán tomar parte en este concurso todas las sociedades españolas de Foot-ball Asociación, inscribiéndose hasta el 1 de mayo, para lo cual podrán dirigirse al presidente de la sociedad Madrid F.C. , calle de Álcala, 48, Madrid.



2. Al inscribirse la Sociedad, presentará la lista del equipo con un número ilimitado de suplentes.



3. El premio quedará propiedad legítima de la Sociedad que lo obtenga.



4. Se jugará por series, sorteándose los equipos dos a dos y por este procedimiento será vencedor el que gane la última serie



5. En caso de empate, el juez árbitro podrá prolongar el partido por tiempos de 15 minutos.



6. Los partidos se jugarán por cualquier tiempo (ndlr, se entiende que hace referencia a cuestiones meteorológicas) si no hay acuerdo en contra por parte de los capitanes respectivos.



7. Los jueces se nombrarán de común acuerdo por parte de los capitanes de los equipo litigantes. En caso de que no lleguen a un común acuerdo, será el Juzgado el que lo haga. El juez árbitro tendrá obligación de dar cuenta al Jurado, en acta firmada por él y los dos capitanes respectivos y no se aceptará ninguna reclamación pasadas las 28 horas



8. Diferencias y reclamaciones de cualquier índole tienen que hacerse por escrito al Jurado, que se reserva el derecho de resolver.



Con esas bases se presentaron a la competición el Madrid, el Barcelona, el New Foot-ball Club, el Español de Barcelona y el Vizcaya. Mientras en Bilbao se formó un equipo con los mejores jugadores de sus dos equipos y la prensa de las dos ciudades se retaba afirmando que el mejor fútbol del país estaba era el de sus representantes, el Barcelona se produjo una intensa polémica, que fue a más después de que en la final el Vizcaya derrotara al Barcelona por 2-1 (goles de Astorquía y Cazeaux para los vascos y de Parsons para los catalanes).



"El FC Barcelona empleó un criterio algo mezquino en la formación de su 'team', acordando tan solo completar las bajas que las enfermedades o la imposibilidad material habían causado en sus (antes) formidables filas", se leía en La Vanguardia tras el torneo. El periódico, que además acusaba al equipo de un juego individualista, reflejaba el disgusto porque, como habían hecho los vizcaínos, no se hubiera ido a Madrid con una selección de los mejores jugadores de los equipos de la ciudad.



Desde entonces han pasado 109 años. El Athletic la cuenta como suya y así aparece en el palmarés de su sitio web. Mientras, la Real Federación Española de Fútbol sitúa el nacimiento de la Copa un año después, con la final que los leones ganaron al Madrid el 8 de abril de 1903.

15 abr. 2011

Dos pulpos competirán por adivinar el resultado del 'Clásico'

Dos pulpos vaticinarán el ganador del partido de liga entre el Real Madrid y el Barcelona del próximo sábado, de manera simultánea para competir entre ellos por ver quién lo acierta y convertirse en el sucesor del fallecido "Paul", el oráculo del Mundial de Fútbol de Sudáfrica.




Los dos contrincantes, bautizados como Iker e Iniesta en homenaje a la selección española, son un pulpo gigante del Pacífico de más de dos metros y 16 kilogramos de peso y un pulpo del Mediterráneo de sólo un kilogramo y medio, según el acuario Sea Life de Benalmádena (Málaga), donde se celebrará la competición.



En cada uno de los tanques que albergan a los pulpos se introducirán dos cilindros que alojarán su alimento favorito e irán debidamente identificados con los escudos de cada equipo.



El ganador del reto obtendrá el título de "Pulpo Vidente" y seguirá los pasos de "Paul", que murió en octubre en Oberhausen (oeste de Alemania) tras una "brillante carrera" que culminó con el acertado pronóstico del triunfo de España en el Mundial de Sudáfrica

14 abr. 2011

Barcelona y Real Madrid ya jugaron cuatro clásicos consecutivos.....

La serie de cuatro partidos prácticamente consecutivos entre Barcelona y el Real Madrid no es algo inédito en la historia del fútbol español, ya que ambos se midieron en 1916 en cuatro partidos, correspondientes a las semifinales del Campeonato de España. El equipo azulgrana se retiró antes de concluir el cuarto partido "ante la manifiesta parcialidad del árbitro", seguramente en uno de los primeros episodios de la histórica rivalidad entre ambos equipos.




Los barcelonistas se habían clasificado tras ganar todos los partidos del Campeonato de Cataluña en un equipo en el que destacaba el delantero Paulino Alcántara (33 goles en 24 partidos).



Añadir leyenda
El partido de ida se jugó en Barcelona, el 26 de marzo de 1916. El escenario fue el campo de la calle Muntaner, en realidad terreno del Espanyol. Los barcelonistas ganaron por 2-1 (Alcántara y Martínez).


En la vuelta, jugada en el campo de O'Donell del Atlético de Madrid, el Real Madrid ganó por 4-1. El Barcelona empezó el partido con nueve futbolistas porque dos jugadores (Massana y Vinyals) no llegaron a tiempo debido al descarrilamiento del tren en el que viajaban. Santiago Bernabéu, que luego fue presidente de la entidad blanca, marcó tres goles (uno de penalti) y el otro lo consiguió Petit. El gol del Barça lo anotó Martínez. Como la normativa de la competición de entonces recogía que no contaba la diferencia de goles, sino sólo las victorias, se tuvo que jugar un partido de desempate.



El tercer partido se jugó en el mismo escenario que el segundo, once días después. . Según las crónicas, el partido fue vibrante y con muchas alternativas. Al descanso se llegó con empate a dos, al término del partido el resultado era empate a cuatro y tras la prórroga el encuentro finalizó con empate a seis por lo cual se tuvo que disputar un nuevo partido.



En el cuarto encuentro, con el mismo árbitro y en el mismo escenario. Los azulgrana se adelantaron en dos ocasiones y a cinco minutos del final, el Real Madrid empató (2-2). En la prórroga Sotero Aranguren marcó el 3-2, un gol protestado por el Barcelona al considerar que fue en fuera de juego. El 4-2 fue obra de Aranguren, en una acción también reclamada por los jugadores barcelonistas. A doce minutos del final, el capitán del Barcelona, Santiago Massana, ordenó a sus compañeros a abandonar el terreno de juego.



Así finalizó la primera serie de cuatro partidos consecutivos del Barcelona y el Real Madrid, con una victoria azulgrana, dos madridistas y un empate.



A partir del sábado, los dos grandes equipos del fútbol español volverán a hacer historia, porque se jugarán los títulos de Liga y Copa en enfrentamientos directos, así como la clasificación para la final de la Liga de Campeones.


1 abr. 2011

La Máquina de River Plate.......

El éxito no es eterno. Una realidad que encuentra en el fútbol su máxima expresión. Etapas de leyenda, generaciones históricas o equipos míticos han visto como en sus geniales trayectorias hubo momentos para la decepción o la sorpresa. Cualquiera puede perder. Nadie es perfecto. Pero son esos momentos intermitentes de extrema lucidez o las fugaces apariciones de enorme plasticidad las que le otorgan tan difícil condición. Y así ocurrió con el River Plate de primeros de los 40. Efímero pero inolvidable 'La Máquina', como le bautizaría el periodista Eduardo Lorenzo Borocotó tras una goleada sobre el Chacarita (6-2) en junio de 1942, sólo tuvo 18 partidos para demostrar su perfecto engranaje. Juan Carlos Muñoz, José Manuel 'el Charro' Moreno, Adolfo 'el Maestro' Pedernera, Ángel 'el Feo' Labruna y Félix 'Chaplin' Loustau apenas coincidieron en una veintena de partidos. Suficiente para dejar huella. Quizá la más grande en la historia del club de Millonarios.



Su fútbol de desborde y velocidad, cimentado en el juego de toque y constante movilidad sentó las bases de lo que hoy en día se conoce como el fútbol moderno. Dos mediapuntas, dos extremos y un delantero. O lo que es lo mismo, Muñoz y Pedernera como iniciadores, Moreno y Loustau en el papel de asistentes y Labruna como referente goleador.


La convivencia de estos cinco talentos en El Monumental duró realmente tres años, de 1942 a 1944, en los que River Plate ganó dos campeonatos. Bajo el mando de Renato Cesarini emergió ese quinteto de leyenda que, curiosamente, jamás pudo juntarse en un clásico ante Boca. Pero eso ya es otra historia. Como decíamos, las aventuras de este mágico abanico de jugadores arrancó en 1942, concretamente un 28 de junio en el choque ante Platense en El Monumental. Fue la primera vez que los cinco se encontraron sobre el verde.




El verdadero origen

Sin embargo, hay que remontarse a la temporada anterior para encontrar el verdadero origen de 'La Máquina'. En ella, Cesarini 'marea' al gran Pedernera con continuos cambios de posiciones e incluso numerosas suplencias en favor de D'Alessandro o Deambrossi. Carlos Peucelle, el que más tarde sería considerado como el creador de ese majestuoso River, convence tras una enorme insistencia a Cesarini de situar al 'Maestro' en un posición más retrasada y en lugar de jugar de delantero le sitúa en lo que por entonces se conocía como un 'centroforward'. A pesar de ganar a Independiente (2-1), con gol de Pedernera incluido, Cesarini le devuelve al ostracismo. Se repite el episodio justa una vuelta después, de nuevo ante Independiente, y River gana 4-0 con tres tantos de Pedernera. 'La Máquina' arrancaba...



Con la llegada de Félix Loustau en 1942 se completa el pentagono de la soltura y la alegría, de las múltiples combinaciones y posesiones interminables, de los conocidos como 'Caballeros de la Angustia'. Un apodo que uno de sus protagonistas, Juan Carlos Muñoz, explicaba de esta manera: "Salíamos al campo y jugábamos nuestra táctica: tomad la bola, dámela a mí, una gambeta, esto, lo otro y el gol venía solo. Generalmente el gol tardaba en llegar y la angustia era porque los partidos no se definían pronto. Dentro del área claro que queríamos hacer gol, pero en el centro del campo nos divertíamos. No había prisa".



Junto a ellos, unos actores secundarios que también forjaron la historia de este River legendario. José Soriano, el portero y capitán, apodado 'el Caballero del Deporte' por sus buenos modales con los árbitros y el modelo que tomaría el mítico Amadeo Carrizo en sus inicios. También estaba Vaghi, pionero en hacer el fuera de juego, o Yácono, conocido como la 'Estampilla' por pegarse como tal al gran Chueco García en el día de su debut...futbolistas increíbles que se quedaron en segundo plano por meras cuestiones estéticas. Un grupo peculiar

Por delante de ellos había un grupo pintoresco capaz de cualquier cosa, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Con la suficiente gallardía como para empatar con diez en La Bombonera para ganar el campeonato del 42 y la sorprendente naturalidad de reconocer, como en el caso del 'Charro' Moreno, su gusto por las salidas nocturnas. "Sí, me gusta la noche, ¿y qué? No me vengan con eso de que tome leche; la vez que tomé leche jugué mal".



Sus actuaciones, gestos, actitudes o declaraciones no dejaron indiferente a nadie. En la historia está ya, por ejemplo, la imagen de Labruna tapándose la nariz (en referencia a los bosteros) al pisar el césped de La Bombonera, Personajes peculiares como Loustau, al que Pedernera tuvo que ir un día a buscar a su casa minutos antes de un partido y se lo encontró barriendo el salón. "Es que me casé, ahora iba a comer algo y enseguida salgo para la cancha", le espetó el bueno de 'Chaplin'.


No tuvieron una hegemonía incontestable durante varios años ni amasaron títulos como otros equipos de época. Sencillamente, no les hizo falta para dejar una marca indeleble en la memoria de los aficionados argentinos. Fue, como bien apuntó el propio Renato Cesarini, "el mejor equipo que se pudo construir, una verdadera obra maestra".




El Madrid de Di Stéfano y las cinco Copas de Europa....

Hacer un serial sobre equipos de leyenda y no incluir al Madrid de las cinco Copas de Europa sería como ir a un estadio de fútbol y no ver bufandas o banderas del equipo local en cuestión. Vamos, totalmente inconcebible. Porque a cualquiera que le pregunten por un equipo que marcó una época, responderá como acto reflejo: el Madrid de Di Stéfano, el de las cinco copas consecutivas. El rey de reyes, el absoluto dominador de una etapa en la que la mayor competición a nivel de clubes daba sus primeros pasos. Y los dio, durante cinco años, de la mano de ese equipo histórico formado por un elenco de figuras que lograron un hito mundial.



Y es que nadie, hasta el momento, ha logrado igualar esa gesta de ganar cinco 'orejonas' de manera consecutiva. Lo hizo con el presidente más importante de la historia del club, don Santiago Bernabéu, y bajo la figura de uno de los mejores futbolistas que jamás se hayan visto, don Alfredo Di Stéfano.



Con la llegada de 'La Saeta' a Chamartín arrancó la primera gran historia del Madrid. Conocido así por su velocidad, el pibe que sacó de las gargantas del Monumental un curioso cántico -"Socorro... socorro... ahí viene la Saeta con su propulsión a chorro"- asombró en su primer partido en el Bernabéu. Fue con la camiseta de Millonarios, en la celebración de las Bodas de Oro del conjunto blanco, con dos goles en la victoria de los suyos (4-2) y tras correr 60 metros como un demonio en el tramo final del partido, cuando conquistó los corazones merengues, don Santiago incluido: "Quiero a ese argentino" sentenció el presidente blanco.



El primer envite con el Barça

Así fue. No sin antes ganar la primera gran batalla mediática ante el eterno rival. El Barça llegó a un acuerdo con River, su club de procedencia, y el Madrid hizo lo propio con Millonarios. El gobierno español medió en la pelea y propuso que jugara una temporada con cada equipo. El club catalán se negó y Di Stéfano terminó de blanco.






Tras él llegó Francisco Gento y junto a los Joseito, Héctor Rial o Miguel Muñoz, entre otros, conquistaron el título de Liga tras 21 años de sequía. Tres títulos domésticos en cuatro temporadas con Di Stéfano como máximo artillero en dos de ellos. Pero más allá del dominio nacional, el equipo merengue centró su hegemonía en el viejo continente, grabando su nombre en la Copa de Europa durante sus primeros cinco años de existencia.




Y como cualquier hazaña que se precie, los inicios se exigen heroicos: París, 13 de junio de 1956, Parque de los Príncipes. Enfrente, el potente Stade de Reims de Raymond Kopa (un año después jugador blanco) flanqueado por casi 40.000 almas. El Madrid de José Villalonga, con 'La Saeta' a la cabeza, se desmorona en el arranque. 2-0 a los diez minutos de juego. Todo parece perdido hasta que el pibe de Buenos Aires recorta distancias. Rial restablece el equilibrio y así se llega al descanso. Los franceses vuelven a golpear pero el Madrid ya no es el equipo acongojado del inicio. Marquitos pone el 3-3 y de nuevo Rial, a once minutos del final, marca el definitivo 4-3. Europa se tiñe de blanco. Miguel Muñoz levanta la primera Copa de Europa de la historia.



Una temporada después, el vigente campeón vive un momento delicado en su defensa del título. El Rapid de Viena de Ernst Happel pone contra las cuerdas a los blancos tras remontar el 4-2 de la ida. Al descanso, una batalla campal pone al Madrid contra las cuerdas. Con diez por la lesión de Oliva y virtualmente eliminado con un contudente 3-0, Santiago Bernabéu decide bajar a los vestuarios y soltar el primero de sus ya legendarios sermones. "Hay algunos que en vez de venir a jugar al fútbol lo han hecho para asisitir a una verbena. No sólo están representando al Madrid, sino a España", les espetó. La reprimenda dio resultado y el Madrid forzó el desempate con un gol de Di Stefano. En el tercer partido, Kopa y Joseito acaban con cualquier atisbo de sorpresa. La final, ante la Fiorentina, fue casi un puro trámite.


Dos de dos y a defender de nuevo la corona. Con pequeñas modificaciones en la plantilla, donde la llegada del meta argentino Rogelio y el zaguero uruguayo Santamaría apuntalan un sólido equipo, el gran cambio se produce en el banquillo, donde Luis Carniglia toma las riendas y continua el carrusel de títulos. Dos nuevas Copas de Europa aterrizan en Concha Espina. La primera, ante el Milan en Heysel tras remontar hasta en dos ocasiones (2-3) y la segunda, y cuarta consecutiva del club, frente al Stade de Reims de Just Fontaine (2-0).




Por aquel entonces llega otro de los mitos del madridismo: 'Cañoncito' Puskas. Una figura y uno de los delanteros más determinantes de Europa al que Carniglia no termina de convencer por su evidente bajo estado de forma: "No se lo que podré hacer con este hombre, al que le sobran unos cuantos kilos", le comentó en una ocasión a Bernabéu, quien, ni corto ni perezoso, respondió: "Ahí está usted para ponerlo a punto".



Y vaya si lo hizo. Aunque los frutos los cosecharía, un año después, el Madrid de Miguel Muñoz en Hapdem Park en lo que aún se considera como la mejor final de la historia de la Copa de Europa. Cuatro goles del húngaro y tres de Di Stéfano arrollaron al correoso Eintracht de Francfurt. El que más tarde se convertiría en uno de los técnicos más carismáticos y laureados del club, lo tuvo bien claro: "Con Di Stéfano tenemos dos jugadores en cada puesto. Durante la hora y media de juego jugamos a todo tren. Ni después de marcar siete goles trató de reposar


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Fue tal su admiración por 'La Saeta' que en 1964, ante la lógica decadencia en el juego del crack hispano argentino, decidió presentar su dimisión antes de realizar una convocatoria en la que no estaría presente. Bernabéu no aceptó la renuncia y Muñoz tuvo que presentar una lista para jugar unas semifinales de Copa ante el Atlético en las que Di Stéfano no estaba.



Ahí terminó una época única. Aunque comenzaría otra casi tan brillante con una nueva Copa de Europa, numerosas Ligas y hasta una Intercontinental, ese ya no era el Madrid de Di Stéfano, el más grande que sin duda ha dado en la historia el club blanco. Porque cinco Copas de Europa son muchas Copas de Europa.









14 mar. 2011

Mourinho suma 150 partidos invicto como técnico local...

José Mourinho está rompiendo esta temporada todos los registros como técnico local de los equipos a los que ha dirigido, con los que encadena ya un total de 150 partidos invicto de manera consecutiva, lo que equivale a nueve años sin conocer la derrota en casa como técnico en el campeonato domestico.




La web del Real Madrid se hace hoy eco de un dato del que el equipo blanco se está beneficiando de forma directa, ya que, bajo sus órdenes, el Real Madrid está realizando su mejor temporada como local a estas alturas de la campaña.



Los datos hablan por sí solos: Mourinho ha logrado la victoria en los 21 encuentros oficiales que ha dirigido en el Santiago Bernabéu, un registro que el técnico no había logrado nunca a estas alturas de la competición en sus diez años en la élite de los banquillos (en Portugal, Inglaterra, Italia y España).



El de anoche ante el Hércules fue su partido número 150 invicto como local en partidos de Liga, de los que 125 han terminado en triunfo y 25 en empate, lo que equivale a un total de nueve años sin conocer la derrota en el campeonato domestico.



En todos estos años de victorias en su campo, Mourinho logró el pleno de triunfos en una ocasión: fue con el Oporto en la campaña 2003/04, algo que espera repetir en esta con el Real Madrid, que encadena ya 21 partidos ganados en Chamartín esta temporada, la mejor a estas alturas del portugués en su brillante y dilatada carrera.

25 feb. 2011

El Budapest Honved de Puskas y los Mágicos Magyares.....

Hoy en día el término de "fútbol total" se acuña a aquellos equipos que practican un juego ofensivo donde el gusto por las combinaciones rápidas y la constante movilidad de los futbolitas son pilares fundamentales en su manera de entender el desarrollo del juego. Sin embargo, pocos o casi ninguno conocen el origen de esta filosofía. Para encontrar el germen de esta atractiva propuesta hay que remontarse a la década de los 50, donde Hungría se convirtió en el epicentro del seísmo futbolístico.Si bien la intención de este serial es repasar aquellos equipos que pasaron a la historia a nivel de clubes, en esta ocasión resulta imprescindible unir la leyenda de aquel mágico Budapest Honved a la de la selección húngara de los años 50. Los éxitos de uno fueron la consecuencia del otro y, a grandes rasgos, los protagonistas fueron los mismos.

A nivel regional, el camino hacia la leyenda arrancó en 1949. En ese momento, el hasta entonces conocido como Kispest de Budapest pasó a llamarse Budapest Honved cuando el ministerio húngaro de defensa tomó el control del club. Varios jugadores obtuvieron la graduación militar y el gobierno se encargó de recopilar a las máximas figuras el país en torno a un mismo escudo. Futbolistas como Grosics, Budai, Czibor, Lorant o Kocsis acudieron a la llamada de un equipo donde la figura de Ferenc Puskas comenzaba a emerger.

El resultado no se hizo esperar y el club ganó el campeonato doméstico en cinco ocasiones del 50 al 56, con Puskas proclamándose máximo goleador del torneo hasta en tres ocasiones. Sólo la ausencia de torneos internacionales impidió que el Honved extendiera su hegemonía al resto de Europa. Más adelante llegaría la oportunidad, pero ése sería el principio del fin.

El oro de Helsinki

Al mismo tiempo que el Honved conquistaba Hungría, el combinado nacional hacía lo propio a escala internacional. La primera gesta importante llegó en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952. El equipo dirigido por Gusztav Sebes se paseó hasta la final, donde los goles de Puskas y Czibor acabaron con la correosa Yugoslavia.

Con el oro al cuello llegó la confirmación de una etapa dorada en la que mucho tuvo que ver el mencionado Gusztav Sebes. Socialista convencido y viceministro de deportes en su país, la idea de ver que todos los jugadores tenían el mismo peso en el equipo con la solidaridad y el compromiso como elementos primordiales encajaba perfectamente en su ideología. Esclarecedoras resultaron las declaraciones de Gyula Grosics, el portero de aquella época: "Sebes estaba muy comprometido con la ideología socialista, y eso se podía palpar en todo lo que decía. De cada partido o competición importante hacía una cuestión política".Un "fútbol socialista", como bautizó el propio Sebes, que quedaría grabado en la memoría de los ingleses para siempre. Aquel 26 de noviembre de 1953 Wembley asistió a una de las mayores exhibiciones futbolísticas de la historia. Inglaterra, que nunca había caído en casa ante una selección que no fuera de las Islas, sucumbió ante el impresionante despliegue ofensivo del "Equipo de Oro".


La Hungría de Sebes vapuleó a la mítica Inglaterra capitaneada por Billy Wright (3-6). El sistema a modo de W (dos mediocentros y dos extremos para acompañar al punta) con la variante en forma de M (el punta retrasaba su posición a modo de enganche) volvió loco a los ingleses, con el genial Nandor Hidegkuti como gran protagonista. Sin embargo, un gol sería especialmente recordado: uno de los dos de Puskas en el que se deshizo de Wright de manera magistral. Un cronista del "The Times" reflejó el sentir general con una frase curiosa: "Wright se fue hacia él como un camión de bomberos que se dirige al incendio equivocado". Circula, además, el mito de que algún jugador inglés al ver a Puskas antes del partido afirmó: "Mirad a ese gordinflón. A éstos nos los cargamos". Pero la conclusión es que los Mágicos Magyares arrollaron a Inglaterra ante 100.000 testigos. Fue, como bien describiría el legendario Tom Finney poco después, un enfrentamiento entre "caballos de carrera contra caballos de tiro". Choque que se repetiría poco después en Hungría, con resultado similar (7-1).

Vista la trayectoria no era de extrañar que Hungría acudiera al Mundial de 1954 en Suiza como máxima favorita. Como ocurriera en los Juegos Olímpicos, el combinado húngaro se paseó hasta llegar a cuartos de final, donde esperaba la temible Brasil. El resultado fue un partido de los más violentos que se recuerdan en la historia del fútbol con tres expulsiones y tángana posterior en los vestuarios. Eso sí, Hungría pasó a semifinales.

Allí, la "Cabeza de Oro" fue suficiente para superar a Uruguay. "Cuando tenga una larga barba blanca, seguiré hablando de Kocsis, el hombre que apuntilló a Uruguay gracias a su juego de cabeza único en el mundo". Eran palabras de Roque Maspuli, el portero uruguayo en aquella semifinal. Kocsis, por cierto, acabaría siendo el máximo goleador del Mundial con once dianas. En la final, contra todo pronóstico, Alemania remontaría un 2-0 en los diez primeros minutos para dar lugar a lo que hoy se conoce como "El Milagro de Berna". Fue, como apuntó Gusztav Sebes, una "cuestión de suerte".La única derrota tras 32 partidos invictos. Tras la enorme decepción, Hungría y a menor escala el Honved continuaron su camino triunfal hasta que la política saltó al terreno de juego. En 1956, cuando el Honved estaba en Bilbao para disputar un partido de la Copa de Campeones de Europa, estalló la revolución en Budapest. Jugadores como Czibor, Kocsis o Puskas no regresarían a su país y esto supondría el fin para aquel "Equipo de Oro". El espectáculo de magia húngara se escondería, para siempre, tras el escenario.



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