
Su fútbol de desborde y velocidad, cimentado en el juego de toque y constante movilidad sentó las bases de lo que hoy en día se conoce como el fútbol moderno. Dos mediapuntas, dos extremos y un delantero. O lo que es lo mismo, Muñoz y Pedernera como iniciadores, Moreno y Loustau en el papel de asistentes y Labruna como referente goleador.
La convivencia de estos cinco talentos en El Monumental duró realmente tres años, de 1942 a 1944, en los que River Plate ganó dos campeonatos. Bajo el mando de Renato Cesarini emergió ese quinteto de leyenda que, curiosamente, jamás pudo juntarse en un clásico ante Boca. Pero eso ya es otra historia. Como decíamos, las aventuras de este mágico abanico de jugadores arrancó en 1942, concretamente un 28 de junio en el choque ante Platense en El Monumental. Fue la primera vez que los cinco se encontraron sobre el verde.
El verdadero origen


Junto a ellos, unos actores secundarios que también forjaron la historia de este River legendario. José Soriano, el portero y capitán, apodado 'el Caballero del Deporte' por sus buenos modales con los árbitros y el modelo que tomaría el mítico Amadeo Carrizo en sus inicios. También estaba Vaghi, pionero en hacer el fuera de juego, o Yácono, conocido como la 'Estampilla' por pegarse como tal al gran Chueco García en el día de su debut...futbolistas increíbles que se quedaron en segundo plano por meras cuestiones estéticas. Un grupo peculiar
Por delante de ellos había un grupo pintoresco capaz de cualquier cosa, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Con la suficiente gallardía como para empatar con diez en La Bombonera para ganar el campeonato del 42 y la sorprendente naturalidad de reconocer, como en el caso del 'Charro' Moreno, su gusto por las salidas nocturnas. "Sí, me gusta la noche, ¿y qué? No me vengan con eso de que tome leche; la vez que tomé leche jugué mal".
Sus actuaciones, gestos, actitudes o declaraciones no dejaron indiferente a nadie. En la historia está ya, por ejemplo, la imagen de Labruna tapándose la nariz (en referencia a los bosteros) al pisar el césped de La Bombonera, Personajes peculiares como Loustau, al que Pedernera tuvo que ir un día a buscar a su casa minutos antes de un partido y se lo encontró barriendo el salón. "Es que me casé, ahora iba a comer algo y enseguida salgo para la cancha", le espetó el bueno de 'Chaplin'.
No tuvieron una hegemonía incontestable durante varios años ni amasaron títulos como otros equipos de época. Sencillamente, no les hizo falta para dejar una marca indeleble en la memoria de los aficionados argentinos. Fue, como bien apuntó el propio Renato Cesarini, "el mejor equipo que se pudo construir, una verdadera obra maestra".
1 comentarios:
wow que fotos más antiguas, el River Plate de Argentina tiene una gran historia, pero te tengo que decir que yo soy más aficiona al Boca Junior que al River
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